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El castillo de Tiedra

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El castillo de Tiedra tiene su origen en la primitiva torre defensiva de la población a la que se fueron añadiendo defensas y construcciones auxiliares desde el s.XII hasta el XV, dando como resultado la fisonomía actual.

La muralla

Los lienzos sur y oeste corresponden a parte de la primera cerca de repoblación; los lados este y norte se levantaron en el siglo XIV por los Téllez de Meneses para cerrar el muro en torno a la torre. El diferente acabado de las almenas ilustra las distintas épocas de su construcción.

En su construcción se empleó la técnica de encofrado de mampostería rellenada de mortero de cal y cantos. Tiene dos puertas, una en el lienzo norte, puerta principal de acceso y un postigo en el lienzo sur, elevado sobre el cerro, que fue cegado en el pasado y actualmente se ha recuperado.

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La torre

Data de finales del siglo XII o principios del XIII, y es de una esmerada sillería. Su morfología responde a la función defensiva que tuvo en su origen como bastión de la defensa de la frontera interior de los reinos de León y de Castilla, perteneciendo al reino de León.

La planta baja originalmente albergaría las dependencias del cuerpo de guardia. Su acceso está rematado por un arco de medio punto cegado cuya prolongación interior forma una bóveda de cañón rebajada donde se ubicaría una doble puerta. Se pueden observar los anclajes de sendas puertas así como los huecos para sus respectivos trancos. Bajo la sala existe un subterráneo que pudo utilizarse como mazmorra o almacén. Los muros, de un espesor medio en toda la torre de 2,50 metros, presentan ventanas abocinadas con función de saeteras.

La cara sur de la torre en este nivel perdió su revestimiento interior de sillares a finales del siglo XIX y se ha restaurado con otro material. Esta planta no se comunicaba con las superiores siendo esto otro elemento defensivo.

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Planta primera. Dependencias del alcaide

Esta planta perdió su viguería original a finales del siglo XIX al igual que la escalera de piedra embutida en el muro sur, cuyo arranque se observa desde este nivel. En el siglo XX al ser utilizada la torre como palomar se construyeron unas paredes de adobe para albergar los nidales que ocupaban la planta inferior y la totalidad de ésta. Se trata de una sala de carácter austero con una puerta rematada con arco de medio punto cegado. Este acceso elevado comunicaría con el adarve o paseo de ronda mediante una pasarela que habría de retirarse en caso de asedio.

En la cara sur presenta ventanales abocinados en forma de saetera a los que el trazado de la primitiva escalera permitiría acceder para cumplir con su función defensiva desde el interior.

En el muro norte pueden apreciarse numerosas marcas de canteros.

Segunda Planta. Sala de exposiciones

En esta sala se ha conservado parte de la estructura de madera que sustentaba la escalera que sustituyó a la original, así como unas impresionantes vigas de varios siglos de antigüedad. Actualmente alberga exposiciones temporales.

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Tercera Planta

Es sin duda la más sorprendente y esmerada en su construcción.

Destinada a ser sala de recepciones donde el tenente o señor de la fortaleza despacharía los asuntos de la administración e impartiría justicia, presenta amplios ventanales ajimezados. El ventanal de la cara norte debió de levantarse en una época posterior, sustituyendo a una primitiva saetera, para permitir la vista hacia la población.

Lo más destacable es sin duda la esbelta bóveda ojival reforzada por arcos fajones que descansan sobre cuatro ménsulas diferentes.

En la cara oeste, se abre una pequeña puerta flanqueada por un arco que remata en dos hermosos capiteles. Ésta da acceso a una escalera de caracol a través de la cual se sube a la cubierta de la torre rematada por almenas, donde se ha recreado lo fue su sistema defensivo vertical basado en buhardas de madera apoyadas sobre matacanes de piedra en sus cuatro lados, característica de la torre de Tiedra.

Restaurado el almenado de la torre, es necesario acceder a la cubierta desde la garita de la escalera de acceso hecha de ladrillo y conocida por los tiedranos como el bolo, que antes de la restauración sobresalía ostensiblemente conformando un perfil de la torre muy peculiar.

ORÍGENES Y EVOLUCIÓN HISTÓRICA

Castillo vertical

La primera mención histórica

Las crónicas de Alfonso IX, relatan la visita del Cid a Zamora durante el cerco de esa ciudad en 1072 para ofrecer el Castillo de Tiedra y otras posesiones a cambio su rendición. Se trataría de una primera fortaleza ubicada en el cerro de la Ermita, que aparece citada ya como Tiedra Vieja en 1176.

La nueva villa real de Tiedra

En 1157, Fernando II manda poblar y defender diversos territorios del reino de León entre los que se encuentra Tiedra, desplazando a los pobladores desde el Cerro de la Ermita a su ubicación actual. Los propios vecinos pudieron haberse encargado de la construcción de la muralla.

En las villas reales el rey ejerce su autoridad a través de un alcaide o tenente, que tiene a su mando una guarnición de soldados. Ello se lleva a cabo desde una fortaleza a modo de acuartelamiento. Esta función la cumple la actual torre del castillo construida en un principio dentro de la muralla de la villa de forma exenta en la misma época en la que se construye la cerca, último cuarto del siglo XII o primero del siglo XIII.

De villa real a villa de señorío

En 1203 la torre de Tiedra y la mitad de su pedido, es cedida por Alfonso IX a su esposa Doña Berenguela cuando se anula el matrimonio entre ambos.

Más tarde, reinando Sancho IV, en 1285, la entrega a su mayordomo Pedro Álvarez de Asturias quien a su vez la otorga a su hija como dote en su matrimonio con Alfonso Téllez de Meneses pasando a formar parte de esta casa. Los Téllez de Meneses cercan la torre y construyen intramuros otros edificios auxiliares hoy desaparecidos. Así surge el actual castillo.

De nuevo en manos del rey

En 1365 muere el último representante de la casa de los Téllez de Meneses sin descendencia y la Villa de Tiedra pasa a ser propiedad de Enrique II, quien la donará a su hermano Don Sancho, conde de Alburquerque. Posteriormente, por matrimonios, termina siendo posesión de los infantes de Aragón, a quienes el rey Juan II confiscará la Villa en 1430. En este tiempo sirve de prisión.

Pocos años después el Rey Juan II dona el Castillo de Tiedra a D. Pedro Girón con lo cual pasará a formar parte de la Casa de Osuna, como confirmarán los Reyes Católicos después de la batalla de Toro en 1476.En posesión de esta familia estará hasta el siglo XIX.

Siglos XIX-XXI

Tras la desaparición de los señoríos, adquiere el castillo Gaspar Rodríguez, quien utiliza parte del revestimiento interior de piedra de la torre, su escalera, muy posiblemente el arco que formaba la puerta de acceso, para otras construcciones de su propiedad.

En 1911 el castillo lo adquiere la familia Alonso Carmona, que lo destina a palomar, para lo cual construye en el interior de la torre unas paredes de tapial con los nidales que requería la nueva función.

En 2002, el Ayuntamiento de Tiedra llega a un acuerdo con la familia propietaria para su visita turística y finalmente, en 2004, finalmente es adquirido por el Ayuntamiento para su apertura a las visitas turísticas.